Apenas quedan dos semanas para que Gears of War: Judgment intente que olvidemos aquellas palabras que Cliff Bleszinski dedicase a su última creación; ya sabéis, lo de “bigger, better and more badass”.
Lo digo porque la precuela no parece dar un gran salto con respecto a
lo visto en la tercera entrega de la saga, que por lo demás no necesita
mucha cuerda para entretener de lo lindo. Estando detrás la gente de
People Can Fly (Bulletstorm), eso sí, mejor esperar a que caiga en nuestras manos antes de emitir juicio alguno.
Las cartas que juega esta nueva incursión en el universo imaginado por Epic Games no son pocas, de todas formas: tras finalizar la campaña protagonizada por Baird se desbloqueará otra totalmente diferente llamada Aftermath que relatará los hechos acontecidos en Gears of War 3 desde el punto de vista del soldado rubio y su compañero Cole.
Supongo que así conseguirán evitar las típicas quejas sobre la duración
de los modos de un solo jugador que suelen arrastrar este tipo de
títulos. Los guionistas, por lo que cuentan en el reportaje que les
dedicó la gente de The Creators Project, se lo han currado más de lo que pensamos.
Lo más interesante está en el multijugador, que ya en la última
entrega era difícil soltar entre lo bien llevado de las partidas
clásicas, el modo Horda y la campaña arcade cooperativa. El nuevo
estudio se ha preocupado por incluir detalles como escalar muros
para alcanzar zonas que seguramente van a traer cola (los
francotiradores lo van a tener más a huevo que nunca) e introducir
nuevas armas en el –por otra parte– limitado pero eficiente arsenal del
título. En uno de los últimos vídeos que han lanzado a la red muestran cómo se las gasta la ballesta,
que lanza saetas con sensores de proximidad. Si ya era un festival
pasearse con miedo a las granadas incrustadas en la pared, no quiero ni
imaginar qué nos espera ahora.
Poco más hay que saber antes de que el testosterónico juego para Xbox 360 haga acto de presencia, salvo que incluirá un código para el primer Gears of War de regalo. Para los que se perdieron la llegada de los Locust a comienzos de la presente generación no hay excusa mejor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario